Jaime Beltrán, excandidato a la Alcaldía de Bucaramanga, ha criticado duramente la decisión del gobierno de Gustavo Petro de otorgar libertad a los capos más peligrosos de la ciudad. Beltrán calificó la decisión como una “burla” para los ciudadanos de Bucaramanga y aseguró que genera un clima de inseguridad e impunidad en la ciudad.
El exfuncionario señaló que la liberación de estos capos, entre los que se encuentran alias “El Zarco” y “El Paisa”, deja un mensaje preocupante sobre la lucha contra el crimen organizado en el país. Según Beltrán, la decisión de Petro de priorizar el diálogo con las organizaciones criminales en lugar de combatirlas con mano dura ha tenido consecuencias nefastas para la seguridad de los colombianos.
Beltrán también cuestionó la falta de transparencia en el proceso de liberación de los capos, argumentando que no se ha informado a la ciudadanía sobre las razones detrás de la decisión, ni sobre las garantías que existen para evitar que estos criminales reincidan en sus actividades ilícitas.
El excandidato hizo un llamado al gobierno de Petro a reconsiderar su estrategia de lucha contra el crimen organizado, y a tomar medidas concretas para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Beltrán también instó a la Fiscalía General de la Nación a investigar a fondo la responsabilidad de los funcionarios que participaron en la liberación de los capos, para evitar que casos como este se repitan en el futuro.
La polémica por la liberación de estos capos ha generado un debate acalorado en Bucaramanga y en todo el país. Mientras algunos sectores aplauden la decisión del gobierno de priorizar el diálogo como herramienta para la construcción de paz, otros advierten sobre los peligros de la impunidad y la posibilidad de que estos criminales vuelvan a delinquir.
El gobierno de Petro se ha defendido argumentando que la liberación de estos capos es parte de su estrategia para combatir el crimen organizado, y que se busca facilitar el diálogo con las organizaciones criminales para llegar a acuerdos de paz duraderos. Sin embargo, la crítica de Beltrán y de otros sectores de la sociedad pone en evidencia la complejidad de la lucha contra el crimen organizado en Colombia, y la necesidad de implementar estrategias efectivas que garanticen la seguridad de los ciudadanos.