Más de 900 niños de Valledupar transforman residuos de cocina en abono orgánico. En el marco del proyecto “Manos Verdes”, un programa de educación ambiental que busca promover el reciclaje y la sostenibilidad, más de 900 niños de la capital del Cesar están aprendiendo a transformar los residuos de cocina en abono orgánico.
La iniciativa, que se lleva a cabo en 22 instituciones educativas del municipio, ha logrado que los estudiantes comprendan la importancia del reciclaje y la reutilización de materiales. A través de talleres prácticos, los niños aprenden a separar los residuos orgánicos, como cáscaras de frutas y verduras, restos de café y té, entre otros, para convertirlos en abono que luego pueden utilizar en sus propios huertos escolares.
La iniciativa también busca concientizar a las familias sobre la importancia de la separación de residuos en casa. “Queremos que los niños sean los agentes de cambio en sus hogares”, dijo la directora del proyecto.
La transformación de los residuos orgánicos en abono se lleva a cabo mediante un proceso de compostaje. Los estudiantes aprenden a construir composteadoras con materiales reciclados y a realizar el proceso de compostaje de forma adecuada.
“Con este proyecto, no solo estamos enseñándoles a los niños sobre la importancia del reciclaje, sino que también les estamos brindando una herramienta para que puedan contribuir al cuidado del medio ambiente”, dijo la directora del proyecto.
El programa “Manos Verdes” ha sido reconocido por su impacto positivo en la comunidad. Los niños han aprendido a valorar el medio ambiente y han tomado conciencia de la importancia de la sostenibilidad.
“El proyecto ha sido una experiencia muy enriquecedora para los niños”, dijo una maestra. “Han aprendido mucho sobre el medio ambiente y han desarrollado un gran sentido de responsabilidad”.
El programa ha logrado convertir a los niños en agentes de cambio en sus hogares y comunidades. Los niños se sienten orgullosos de contribuir al cuidado del medio ambiente y han aprendido a ser más conscientes de sus acciones.
El proyecto “Manos Verdes” es un ejemplo de cómo la educación ambiental puede generar un impacto positivo en la sociedad. Al enseñarles a los niños sobre la importancia del reciclaje y la sostenibilidad, se está creando una nueva generación de ciudadanos comprometidos con el cuidado del planeta.